La fascia y el peritoneo forman envolturas que proporcionan protección inmunológica y mecánica a su contenido. Estas envolturas facilitan el deslizamiento armonioso entre las estructuras. Las fibras circundantes están dispuestas en direcciones precisas y lógicas, en función de sus diversos propósitos mecánicos. Además, las fibras conducen ondas electromagnéticas y desempeñan un papel nutricional importante para los elementos que envuelven.
Las fibras peritoneales y fasciales se entrelazan en ciertas intersecciones bien definidas del cuerpo. Estas intersecciones ayudan a configurar y proteger la unión de las extremidades, donde las arterias, los nervios, los músculos y los tendones cambian naturalmente de dirección.
En las vísceras, las fibras entrelazadas se encuentran principalmente donde se unen dos órganos, donde cualquier tipo de vía excretora se conecta a un órgano y donde las estructuras pasan a través del diafragma o se unen a él.
Aunque las fibras peritoneales y fasciales son naturalmente más gruesas en estas zonas, pueden volverse fibróticas tras una cirugía, una infección o un traumatismo. En tales casos, los sistemas neurovascular y visceral corren el riesgo de sufrir compresión.
Este seminario ofrece un inventario de las intersecciones más superficiales y accesibles, así como de los haces neurovasculares que atraviesan estas zonas estratégicas. Las tensiones específicas pueden liberarse con técnicas precisas.
Estudiaremos los siguientes cruces:
La evaluación se realiza mediante pruebas de auscultación y toma del pulso.
El tratamiento consiste en una técnica de inducción para el peritoneo, la pleura, la fascia, las arterias, los nervios y las venas.
Solicitud de plaza en un curso (Registration for a course)